Por: Pablo Zamora
A Rain (Cailee Spaeny, Priscilla 2023, Guerra Civil 2024), una agricultora de las colonias espaciales de Weyland-Yutany, se le niega su baja tras cumplir las horas de servicio que le corresponden. Con su sueño interrumpido de viajar y vivir en un planeta lejos del control de la corporación, Tyler, viejo amigo de la protagonista, le ofrece una salida: irrumpir en una estación varada a las afueras del planeta junto con un grupo de amigos, y obtener los recursos para su viaje. La única condición es que deben usar al androide defectuoso de Rain para poder tener acceso a la nave. Una vez dentro, se dan cuenta del porqué el aparente abandono, pues en ella se realizaban investigaciones y experimentos sobre la criatura conocida como xenomorfo. Una vez que estos seres despiertan, se complican más las cosas para que el grupo salga con vida.
Después del mal recibimiento que tuvo la entrega de Alien: Covenant (2017), Ridley Scott se alejó de las entregas que concluirían esa saga. A su salida, Fede Álvarez presentó una propuesta para una película basada en la PI, y obtuvo el papel de director. En esta ocasión, la cinta se sitúa cronológicamente 20 años después de la primera entrega. Si bien el director ha dejado claro que no se necesita ver ninguna otra película de la franquicia para poder entender Romulus, hay sorpresas y detalles que serán apreciados por aquellos que han visto las demás cintas.

Un elemento fundamental para la cinta es el papel de las corporaciones malvadas, muy al estilo de la ciencia ficción clásica y el cyberpunk. Cosa que había sido casi olvidada o poco explorada en las secuelas y precuelas. De hecho, es nuestro punto de partida, después de cumplir con las horas requeridas para obtener una salida de la colonia, a Rain se le niega esa recompensa y es notificada que deberá empezar a trabajar en las minas, trabajo donde murieron sus padres. Es por esto por lo que decide acompañar al grupo a saquear la estación espacial, pero en ella nuevamente se encuentra con los estragos de la compañía, pues ellos mismos han estado experimentando con la criatura para poder obtener un humano mejorado que no enferme para así seguir con el trabajo en sus colonias. Desde este punto de vista, nuestra protagonista y el grupo con el que aborda la nave, son uno de los últimos eslabones para este universo. Un tanto alejado de los personajes que habíamos visto en las anteriores entregas, y que desde un inicio hace que podamos simpatizar con su motivación.
Los elementos clásicos de las películas de Alien también están presentes, pero el que más sobresale casi siempre, es el androide chiflado, y esta ocasión también lo podemos encontrar, e incluso hay un cierto homenaje (con un CGI facial cuestionable). Incluso hay una evolución en la presentación de uno de estos personajes. Andy, un sintético reparado por el padre de Rain, a quien ella considera su hermano y el último vinculo con su familia, es corrompido por un chip de la corporación. Las interacciones que este tiene con los personajes, nos recuerda elementos de la historia de Blade Runner, otra película de Ridley Scott. Estos seres han sido seres clave tanto en las películas originales como en sus precuelas. Los aspectos técnicos de la cinta son espectaculares, la dirección de fotografía a cargo de Galo Olivares (Roma 2018) en conjunto con los grandes decorados y efectos visuales, brillan y nos regresan al universo de Alien, tomando en cuenta los colores y el estilo retro de la tecnología que se ve en las primeras entregas.
«Esta película es un homenaje a lo que fueron las primeras dos entregas de la franquicia»

Esta película es un homenaje a lo que fueron las primeras dos entregas de la franquicia, por una parte, marca el regreso al terror, elemento fundamental para el éxito de la primera entrega. Pero también abraza la acción que le imprimió James Cameron a su secuela: Aliens (1986). Fede Álvarez con su equipo, logran conjuntar de una buena forma, todos los elementos que dan pie a una buena cinta de ciencia ficción, terror y acción.
La cinta se encuentra disponible para verse en salas nacionales a partir del 15 de agosto.

