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Pedro Infante, una leyenda con huella imborrable

El actor y cantante murió el 15 de abril de 1957 luego de un accidente aéreo, sin embargo, dejó un legado cinematográfico que incluye largometrajes dirigidos por figuras como Ismael Rodríguez (la mancuerna por excelencia), Rogelio A. González, Miguel Zacarias y Rafael Baledón entre otros.

Por: Ángel Echeverría

Hace 64 años, el 15 de abril de 1957, perdió la vida Pedro Infante Cruz, actor y cantante, pero sobre todo, ídolo mexicano convertido en leyenda no solo por ser una de las máximas figuras de la Época de Oro del Cine Mexicano, sino también por su personalidad avasalladora y el desbordante talento del que dejó una huella imborrable.

De Infante podemos destacar la gran mancuerna que realizó con el cineasta Ismael Rodríguez, quien lo llevó a protagonizar 17 largometrajes, aunque también fue dirigido por otros grandes de la época como Rogelio A. González, Miguel Zacarias, Rafael Baledón, René Cardona y el mismísimo, Emilio «El Indio» Fernández.

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La trayectoria del también nombrado «Ídolo de México», comenzó a la par de los años 40, en la que destaca por títulos como ¡Viva mi desgracia! (1943) de Roberto Rodríguez, Cuando lloran los valientes (1945) de Ismael Rodríguez y Si me han de matar mañana (1946) de Miguel Zacarias.

«Perdimos a un ser que tanto amamos acá en la tierra…», se puede leer en el epitafio de su última morada en el Panteón Jardín, de la Ciudad de México, y sin lugar a dudas, es el sinónimo del gran cariño y aceptación que recibió tras protagonizar la trilogía (y una de las primeras del cine mexicano) conformada por Nosotros los pobres (1947), Ustedes los ricos (1948) y Pepe el toro (1952).

Es de aquella trilogía, dirigida por Ismael Rodríguez, de donde se desprenden elementos y escenas populares que sobrevivieron al paso del tiempo, personajes como «La guayaba y la tostada», «El camellito», «La Chorreada» y «Chachita», no nos son ajenos, y mucho menos aquella frase que dice «Chachita, te cortaste el pelo… te lo cortaste, Cha-chi-ta».

Pepe el toro (1952)

Pero a aquel éxito que representó Pepe, el toro, le antecedieron su aparición en Los tres García y Vuelven los García (1947), en las que Pedro Infante compartió créditos con La abuelita de México, la emblemática Sara García, a quien disfrutamos por ser sinónimo de «calidez, familia y amoroso consentimiento», a través de una famosa marca de chocolate.

Angelitos Negros (1948), de Joselito Rodríguez, y el personaje de «Silvano Treviño» dentro de La Oveja Negra (1949) y No desearás a la mujer de tu hijo (1950), también se convirtieron en títulos destacados en la filmografía del «Capitán Cruz», reconocido así por sus más de tres mil horas de vuelo, una pasión que lo llevó a sufrir dos accidentes antes de perder la vida en un tercero, y una supuesta placa incrustada en la frente.

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Otro de los aspectos por los que es recordado Pedro, son sus canciones, «No le saque, si le saco, pues se acabo este cantar», es una de las frases de la canción Coplas, dentro del filme Dos tipos de cuidado (1953), protagonizado por el propio Infante y Jorge Negrete; en dicha historia presentan la rivalidad de «Jorge Bueno» y «Pedro Malo», una fórmula de la que también disfrutamos en ¿Qué te ha dado esa mujer? y A.T.M A toda máquina (1950), en la que Luis Aguilar y Pedro nos regalaron el famoso tema Parece que va a llover.

Con el surgimiento y éxito del Ídolo de México, también comienza su historia la Academia Mexicana de Artes y Ciencias Cinematográficas (AMACC), que nomina a Pedro Infante en la categoría de Mejor Actor en seis ocasiones entre 1948 y 1956, año en el que recibe el famoso Ariel por “La vida no vale nada”.

Entre 1955 y 1956, el actor terminó de filmar Pablo y Carolina (1957), Escuela de rateros (1958) y Tizoc (1957), siendo esta última la que mayor reconocimiento obtuvo, aunque ya no vivió para ser testigo de ello; de manera póstuma, le fue otorgado el Oso de Plata del Festival Internacional de Cine de Berlín, además de que la película recibió el Globo de Oro a la Mejor Película de Habla No Inglesa.

María Félix y Pedro Infante en Tizoc (1957)

Para ese punto de su carrera, antes del accidente, Pedro Infante alistaba su debut en Hollywood y lo haría al lado del actor Marlon Brando en el filme El charro y el cowboy, pero la caída del avión carguero de la TAMSA, piloteado por el «Capitán Cruz», en la Calle 87, esquina con la calle 54, en el Centro de Mérida, Yucatán, nos arrebató al ídolo y nos dejó a la leyenda.

Es indudable el impacto que Pedro Infante ha tenido en la historia del cine mexicano, y su legado acompañará a las generaciones venideras que podrán reconocer a un gran actor y cantante, pero sobre todo al hombre que con gran carisma, robó el corazón de un país.

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