Crítica

Entre lo transitorio y lo permanente en Largo viaje hacia la noche de Bi Gan

Por Axl Flores

“La realidad es una potencia de sueño

Y el sueño es una realidad”.

-G. Bachelard La poética de la ensoñación

La primera escena de Largo Viaje hacia la noche es la rememoración de un sueño, el protagonista Lu Hongwu (Huan Jue) se debate entre el recuerdo de Wan Qiwen (Tang Wei) la mujer que amó y lo que este significa en su vida actual, “cada vez que la veía sabía que estaba soñando… siempre que estoy a punto de olvidarla, la sueño de nuevo”. Desde ese momento Bi Gan, al igual que en su ópera prima Kaili Blues: Canción del recuerdo, establece la relación sueño-recuerdo-realidad como su principal eje de acción.

A lo largo de la película no se percibe una diferencia formal entre esas tres instancias, algo es claro, para la estructura de la cinta las tres se inscriben en el mismo plano, el de la vida. Lu Hongwu vuelve a Kaili tras la muerte de su padre, el regreso a la tierra natal supone un conflicto entre lo que fue y lo que es, cada lugar recorrido transporta a un tiempo alterno, al de la memoria, objetos como vestidos, fotos, relojes , teléfonos, libros (que en cierto sentido muestran el paso del tiempo)  adquieren una especial relevancia para el viaje del protagonista; cada uno confronta aquello que se cree recordar y lo que se ha olvidado.

En ese sentido, la primera parte de la película gira completamente en torno al recuerdo y al misterio que rodea la figura de Wa Qiwen y de Gato Salvaje, un amigo de Hongwu que fue asesinado en el pasado; se trata de descifrar más que a la memoria al olvido y las emociones que acompañan a este, en un momento del film se afirma que la única diferencia entre las películas y las memorias es que las primeras son totalmente falsas, mientras el recuerdo siempre mezcla mentiras y verdades.

Sobre esa afirmación también descansa todo el segundo episodio filmado en un único plano secuencia transformado a 3D, en el que después de un viaje que lleva a distintas temporalidades, el protagonista se sumerge en un sueño en el que todos los recuerdos antes descritos funcionan como el hilo causal de la acción; aparece Gato Salvaje, también lo hace Wan Qiwen, pero aquí ya no hay una intención por encontrar explicación alguna, sino solo continuar en ese largo viaje que representa un sueño, en el que no hay ninguna diferencia entre lo real y lo imaginado.

En algún momento, Pasolini afirmó que cada que una persona recordaba o soñaba estaba realizando una secuencia cinematográfica, la última parte de Largo viaje hacia la noche concuerda con esa teoría, en la que el sueño responde a la lógica de la realidad y esta a la lógica del sueño. Finalmente, la película como si fuera un poema, es un devenir entre el recuerdo y el olvido, entre lo transitorio y lo permanente.

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