Crítica

Crítica: Buñuel en el laberinto de las tortugas de Salvador Simó

Una caricaturización ambigua

por Pablo Zamora

Basado en el cómic homónimo de Fermín Solís y dirigida por Salvador Simó, Buñuel en el laberinto de las tortugas (2018) es un filme animado que explora la vida del director español durante sus primeros años en el medio.

La cinta se ubica en Francia alrededor de los años 30, donde Luis Buñuel no logra conseguir productores para sus nuevos proyectos tras el escandaloso estreno de su primera película. Es entonces cuando su amigo Ramón Acín, gracias a su buena fortuna, decide financiar su proyecto; el cual se trata de un documental sobre una de las regiones más pobres y olvidadas de España: Las Hurdes.

La película consta de muchos elementos que la hacen interesante, uno de ellos es la forma de abordar al personaje de Luis Buñuel, al cual se le logra dar una verdadera profundidad en su psicología, a través de la exploración de su niñez y los sueños que lo atormentan. Durante gran parte de la cinta veremos un Buñuel que busca separarse de la figura de Dalí y encontrar su propio estilo, pero que a su vez, sigue lamentándose por los traumas de su pasado.

Además del interesante retrato de sus personajes, la mezcla entre imágenes de la filmografía de Buñuel y la animación añaden un estilo que, en forma, luce muy atractivo. Sin embargo, no todo es perfecto en el filme, pues, aunque cuenta con la exposición de sucesos lamentables dentro de la filmación del documental —tales como el maltrato animal por motivos maquiavélicos—, el filme carece de voz al darle un tratamiento caricaturizado y de semicomedia para intentar hacer más digeribles las atrocidades que registra Buñuel en su camino.

“El filme carece de voz al darle un tratamiento caricaturizado y de semicomedia para intentar hacer más digeribles las atrocidades que registra Buñuel en su camino”.

Sin duda alguna, la película puede dar paso a distintas conclusiones y gracias a ellas logrará crear debates entre quienes la hayan visto. No solamente en cuanto al tratamiento de su fondo, sino en el resultado final de Las Hurdes (1933), que a mi parecer podría ser definido como un híbrido entre el documental y el falso documental. También podrá hacernos pensar en los límites personales del reportaje y el documental, específicamente hasta donde podríamos llegar cada uno de nosotros sin interferir en el rumbo de las cosas.

La cinta fue galardonada con el Premio Goya en la categoría de mejor película de animación y forma parte de la 68° Muestra Internacional de Cine de la Cineteca, donde podrá encontrarse a partir del 13 de noviembre del 2020.

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