Crítica

Crítica: Lazos de familia de Ken Loach

El melodrama como forma de explotación

por Paulina Vázquez y Pablo Zamora

Lazos de familia (Sorry We Missed You, 2019), la más reciente película de Ken Loach contiene todos los elementos que acostumbra en su cine, sin embargo, puede pecar de ilustrar lo explícito y caer en la exageración melodramática.

La cinta cuenta la historia de Ricky (Kris Hitchen) y su familia, quienes se han visto afectados por las crisis económicas. Es entonces cuando Ricky decide comenzar a trabajar en una empresa de entregas a domicilio, donde la promesa de grandes remuneraciones está presente, el problema es que para incorporarse a la empresa deberá conseguir una camioneta para obtener más ganancias. Por tal motivo, deciden vender el coche de su esposa Abby (Debbie Honeywood), transporte primordial en su trabajo como enfermera.

El filme transcurre y además de todas las dificultades ya expresadas, se le incorporan nuevas, entre ellas el demandante trabajo de ambos padres, la juventud problemática de su hijo, y el abandono al que se enfrenta la hija menor. La nueva ocupación de Ricky podría entrar en el catalogo de la esclavitud moderna, un sometimiento disfrazado de trabajo, tal como se menciona en La sociedad del cansancio de Byung Chul Han, «El exceso de trabajo y rendimiento se agudiza y se convierte en autoexplotación. Esta es mucho más eficaz que la explotación por otros, pues va acompañada de un sentimiento de libertad». 

Las películas de Ken Loach siempre se han caracterizado por su marcada crítica social, Lazos de familia no es la excepción al abordar las precarias situaciones laborales y sus consecuencias, que al igual que a esta familia, afectan a incontables personas alrededor  del mundo. No obstante, resulta poco empático para el espectador por caer en un drama excesivo. La crisis se incrementa volviéndose exponencialmente inverosímil al prescindir del uso de la imagen y por el contrario privilegiar la información desmedida dentro de los diálogos para ilustrar situaciones obvias dentro de la trama.

El tratamiento melodramático cae en lo exagerado a partir de una trama de sucesos inverosímiles y mal ejecutados, cercanos a la realidad pero expuestos de una manera telenovelesca”.

Resulta evidente la preocupación de Loach por la situación de los enfermos y los adultos mayores, así como la necesidad del apoyo de terceros en una edad avanzada. Por un lado está Abby quien extiende sus labores domésticas en su ámbito profesional, dedicando una especial atención y amoroso cuidado a las personas de quienes se hace cargo. A diferencia de este personaje cuya importante labor de acompañamiento es sumamente mal pagada, nos encontramos con el otro lado de la balanza, pues la prepotencia y frialdad de Maloney (jefe de Ricky), al final es bien recompensada por las grandes corporaciones, aunque eso implique el constante abuso a sus empleados.

En conclusión, esta última entrega de Loach, aunque reafirma su convicción y firme compromiso con un cine de protesta social, el tratamiento melodramático al que apela para generar empatía en el espectador cae en lo exagerado a partir de una trama de sucesos inverosímiles y mal ejecutados, cercanos a la realidad pero expuestos de una manera telenovelesca. Lazos de familia forma parte de la 68° Muestra Internacional de Cine de la Cineteca y estará disponible a partir del 25 de noviembre.

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