Crítica

Crítica: The Most Beautiful Boy in the World de Kristina Lindström y Kristian Petri

Crítica de «The most beautiful boy in the world» | Kristina Lindström y Kristian Petri realizan un documental que sigue desde una distancia prudente, pero cercana, la figura de Björn Andrésen, aquel que alguna vez fue nombrado como el niño más bello del mundo.

La condena de lo bello

Por Paulina Vázquez

«La belleza no hace feliz al que la posee,

sino a quien puede amarla y adorarla».

-Hermann Hesse

Una vez alguien me dijo que uno se pone a revisar la infancia dos veces en la vida: la primera cuando la dejamos atrás para pasar a la adultez y la segunda, cuando entramos en la última etapa de la vida y se comienza a vislumbrar la muerte. En ese sentido, Kristina Lindström y Kristian Petri presentan el documental The most beautiful boy in the world (2021), donde revisan sensiblemente la historia de vida de Björn Andrésen, o aquel que alguna vez fue nombrado y condenado como «el niño más bello del mundo».

Este largometraje documental, seleccionado en la competición World Cinema Documentary del Festival de Sundance 2021, pone ante nosotros el rostro actual de Björn Andrésen a sus 66 años y nos introduce paulatinamente a su contexto actual, revelando orgánicamente detalles de su vida personal, mientras abre una ventana al momento que cambiaría su vida para siempre. Con apenas quince años, presionado por su abuela, el pequeño Andrésen se presentó a la audición para el papel de Tadzio en la película que en ese momento preparaba el famoso director italiano Luchino Visconti, quien había viajado por toda Europa para encontrar «la belleza perfecta» encarnada en un niño.

Fotograma de la película "The Most Beautiful Boy in the World" de Kristina Lindström y Kristian Petri.

Fue así que, de la noche a la mañana, un chico tímido de Estocolmo saltó a la fama tras protagonizar Muerte en Venecia (Morte a Venezia, 1971), filme que marcaría no solo una juventud entre los oleajes de la fama internacional de la época, sino que también determinaría de maneras inconmensurables el rumbo de las siguientes etapas de su vida.

Una de las fortalezas de este documental es, sin duda, el énfasis intimista con el que se acerca al ser humano detrás del mito creado alrededor de su figura de Adonis setentero, haciendo una revisión muy cercana a los aspectos que conforman la identidad de Björn, su experiencia como actor, padre, esposo, hermano, pareja y hasta la manera en la que se desempeña como sujeto en la sociedad.

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El recorrido por su vida no se ciñe a un narrativa lineal o cronológica, sino que fluye con naturalidad conforme al espectro emocional que poco a poco va mostrando el protagonista. Resulta evidente la estrecha relación de confianza entre Lindström, Petri y Björn, el filme resulta en una forma de acompañamiento que de alguna manera le permite plasmar sus propias reflexiones sobre su vida, e incluso sobre su muerte. Lo observamos desde una distancia prudente, pero cercana, mientras él indaga en sus memorias y se permite mirar hacia los lugares más dolorosos de su pasado, la cámara se vuelve una confidente en momentos clave de su recorrido como cuando, armado de valor, decide investigar el reporte policiaco de la desaparición y muerte de su madre, o en las profundas y significativas pláticas que entabla con su hermana y con su hija e incluso la intensa relación que sostiene con su pareja actual.

Fotograma de la película "The Most Beautiful Boy in the World" de Kristina Lindström y Kristian Petri.

«La atmósfera oscura nunca deja desprotegido a su personaje y de alguna manera resguarda su privacidad. Hay toda una serie de acontecimientos que no hacen falta que se expliquen, pues basta contemplar la transparencia del rostro de Björn y sus lágrimas permanentemente estancadas».

Entre material de archivo y un pequeño guiño a su colaboración reciente en la película Midsomar (2019), se asoman los restos de su figura en la historia, a la vez que se analiza la influencia que tuvo en la cultura de su época a nivel internacional y la penosa transfiguración emocional, reflejada en su escuálido y desgastado semblante. Si bien el resultado de esta producción orilla al espectador a un estado de conmoción y empatía bastante intensos, la atmósfera oscura nunca deja desprotegido a su personaje y de alguna manera resguarda su privacidad. Hay toda una serie de acontecimientos que no hacen falta que se expliquen, pues basta contemplar la transparencia del rostro de Björn y sus lágrimas permanentemente estancadas para darse una idea de aquello que no comparte de su historia, de las tantas cosas que ha perdido y cómo planea afrontar el resto de su peculiar y dolorosa existencia.


Este filme forma parte de la selección Largometrajes en Competencia de la edición 17 del FIC Monterrey y estará disponible en la plataforma Cinépolis Klic hasta el 22 de agosto.

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