Crítica

Crítica: One Night in Miami de Regina King

Una revisión imaginaria

por Axl Flores

Al inicio de One Night in Miami (2020) ópera prima de Regina King, se observa la vida de cuatro exitosos hombres afroamericanos: Cassius Clay, Sam Cooke, Malcom X y Jimmy Brown. Todos como leyendas en sus respectivos ámbitos, todos como víctimas del racismo. En una escena Jimmy Brown habla con un sujeto blanco que conoció en su infancia, este le comenta que ahora con gran orgullo presume que el gran Jimmy Brown creció en el lugar en donde vive, pero cuando Brown le pide pasar a su hogar le niega la entrada porque “sabes que no dejamos entrar negros en las casas”.

La película se basa en la obra homónima escrita por Kemp Powers —quien participa como guionista del film— que imagina el encuentro entre estos cuatro personajes históricos después de la victoria de Cassius Clay sobre Sonny Liston. Aunque Clay, Cooke, Malcolm X y Jimmy Brown sí coincidieron en algún momento de sus vidas, la película no se interesa tanto en lo histórico de ese encuentro, sino en lo que la vida y las ideas de estos sujetos pueden decir a la luz de movimientos como el Black Lives Matter.

Es por esa razón que el valor de la película pasa, desde un primer momento, a la puesta en escena. Aunque se explica el contexto de cada personaje cada uno comunica, más que un tipo de personalidad, una idea —incluso cercana a un arquetipo— de ellos; así se ve al Malcolm X conciliador, pero también comprometido con la lucha política; a un Cassius Clay a punto de convertirse al Islam, hiperactivo y emocionado por la victoria; a un Jimmy Brown a punto de comenzar su carrera como actor, cansado del racismo que vive en la NFL; y a un Sam Cooke divertido y aparentemente superficial, pero que en el fondo se lamenta por no hacer canciones con la fuerza de Bob Dylan.

Es evidente un cierto respeto de King por la interpretación actoral y una gran confianza en los registros que pueden alcanzar los cuatro actores principales, especialmente, Kingsle Ben-Adir (Malcolm X) y Leslie Odom Jr. (Sam Cooke), pues el clímax de la película recae completamente en una discusión entre ellos dos. En ese sentido, el guion parece estar creado para que todos los personajes tengan un momento de explosión, de tal forma que no es necesario conocer la historia e ideales de cada uno para poder simpatizar con ellos, lo que tiende a una confusión en las posturas políticas de la película, que al igual que sus personajes parece no decidirse por ninguna, sino querer abrazar todas.

“Dentro de un país en el que miles de afroamericanos mueren en manos de la policía, este tipo de «revisionismo ganador de premios» se ha convertido en algo más que necesario”.

En ese sentido, se podría decir que la película se acerca en varios momentos al revisionismo, al pretender actualizar y someter la vida de estas figuras a un modelo que congenie con las luchas actuales; de hecho, también se podría decir que es una película creada para ganar premios en el contexto de las nuevas normas de inclusión de La Academia. Pero dentro de un país en el que miles de afroamericanos mueren en manos de la policía, este tipo de «revisionismo ganador de premios» se ha convertido en algo más que necesario.

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